Ready, steady, GO! (el día antes de una boda)

Como hoy coincide que es uno de nuestros días de antes (¡sí, mañana tenemos una boda!) se nos ha ocurrido que podría ser interesante compartir con vosotros cómo se prepara una boda. Tal vez haya gente que piense que el trabajo de un fotógrafo de bodas solo consiste en hacer unas cuantas fotos y ya está. Bien, puede que alguno haga eso, pero en ese caso ni se os ocurra dejar que haga vuestras fotos.
En realidad, gran parte de la preparación para nuestra boda de mañana ya la hemos hecho: En una cita, hace pocos días, estuvimos charlando con los novios, tomando un café relajadamente, mientras poco a poco íbamos rellenando un formulario con todos los datos que necesitábamos conocer. Cosas como horarios, direcciones, eventos que van a suceder durante el día (es posible que haya unos fuegos artificiales en un momento dado, y para nosotros es mejor saberlo de antemano); Qué familiares cercanos y amigos van a estar con ellos, para que no se nos pase nadie, saber si van a bailar tras la recepción, si será un vals o una salsa... Infinidad de cosas que ahora ya sabemos, y a las que hoy damos un repaso rápido para que no se nos olvide ningún detalle. Tras eso, solemos comenzar la mañana con el check-list de cosas que hemos de comprobar.

Lo primero es revisar el itinerario del día. Una de las tareas más complejas para nosotros, curiosamente, no suele ser el hacer las fotos, sino el hecho de conseguir llegar puntuales a los sitios donde haya que hacerlas: Casa de los padres del novio, casa de la novia al otro lado de la ciudad, una iglesia céntrica en un día de rebajas, aparcar en un lugar en concreto para hacer los exteriores y rápidamente estar listos para media hora de carretera hasta la masía donde se celebra el banquete. Por supuesto, siempre llegamos a tiempo, pero es necesario planificar los recorridos y asegurarse de las direcciones si no las conocemos o no son en nuestra ciudad. Incluso nunca viene mal pegar un vistazo a Google Street View para hacerse una idea de los posibles lugares donde aparcar y asegurarse cuál es el portal en concreto donde hemos de acudir. Supone perder un rato durante el desayuno, sobre todo hoy, que nuestro gato Elve estaba cariñoso y no nos dejaba en paz (¿lo veis en la foto de abajo, entre el ordenador y el café?) pero mañana agradeceremos tenerlo todo previsto.

El siguiente paso va en la misma línea: Revisar el vehículo que vamos a utilizar para movernos. Nuestros medios de transporte favoritos son la bici y los pies, por lo que debemos confesar que solemos tener nuestro coche algo abandonado. Razón de más para hacer una pequeña revisión: Presión de las ruedas, comprobar que arranque y ¡uy!, gasolina (el depósito estaba casi vacío) Mejor darnos cuenta hoy de que hemos de pasar por la gasolinera que mañana, en el último momento y con prisas.

Una vez solventada la logística del transporte, toca preocuparse por el soporte de almacenamiento. Hoy en día, las tarjetas de memoria de las cámaras son tremendamente fiables, especialmente si se escogen las de mayor calidad. Pese a todo, un poco de sana paranoia nunca viene mal, así que probamos las tarjetas una por una, las formateamos un par de veces para comprobar que no dan errores y las organizamos en sus bolsitas de transporte para tenerlas a mano. La organización de estos trocitos de plástico debe ser lo más esmerada posible: En nuestro gremio todos hemos escuchado historias de terror de fotógrafos que formatean una tarjeta ya usada y pierden quinientas fotos en unos segundos. Da mucho miedo, por eso hay que tratarlas como si fuesen pequeños tesoros (y es que, una vez guardan vuestras fotos... lo son)

Nosotros somos poco amigos de los zooms, utilizamos ópticas fijas siempre que podemos, lo cual nos obliga a estar quitando y poniendo objetivos continuamente. Y claro, los pobres sufren mucho. Una limpieza de las lentes visibles y un repaso a los contactos traseros, junto con una rápida prueba de enfoque para cada uno de ellos es lo mínimo que debemos hacer para asegurarnos de que siguen en forma y van a estar listos para otro día de aventuras. Y ya puestos, un paño ligeramente húmedo para limpiar la carcasa y que queden limpios y bonitos: Se lo merecen.

En Un Día de Contraste Perfecto tratamos de evitar los flashes siempre que podemos, sobre todo cuando el flash ha de estar montado en la cámara. Pero somos realistas, y tenemos claro que en una boda como la de mañana, en diciembre (en el hemisferio Norte :) y comenzando tarde, vamos a necesitar iluminación artificial en un momento u otro. Para que nuestros flashes ligeros creen una luz lo menos sobrenatural posible, nos gusta llevar un juego de transmisores por radiofrecuencia (y desde que conocimos los Pocket Wizard, no los cambiamos por otros) para poder separarlos de la cámara. Tanta conexión de zapata entre tantos trastos de distintas formas y fabricantes supone otro punto de posible fallo, que por supuesto hay que revisar a conciencia cada uno de los días de antes. Además, pese a que estamos muy contentos con nuestro equipo Canon, sabemos que sus flashes son, ¿cómo decirlo? Algo temperamentales. Para evitar sus cabezonerías, hace tiempo descubrimos que una limpieza concienzuda con alcohol de los contactos de la zapata (tanto en la cámara como en la unidad) los contiene durante unos días. Así que, solo lleva unos minutos, lo hacemos.

Pilas, baterías, pilas de botón, más pilas y más baterías. Nuestros equipos dependen de ellas. Nosotros dependemos de nuestros equipos, y los novios dependen de nosotros para hacer sus fotos. Todas tienen que estar cargadas, al máximo. Todas tienen que tener un suplente, y tal vez otro más. No está de más comprobar que (especialmente las unidades "tontas" como las baterías AA de NI-MH) alcanzan su carga máxima, no vayan a haber envejecido repentinamente y nos den una falsa sensación de carga. Siempre llevamos toda la energía que pensamos que vamos a necesitar... y entonces añadimos el doble, por si acaso.

Como ya os hemos dicho, en la boda de mañana no esperamos contar con luz natural. Es más, los novios nos han advertido que tampoco vamos a disponer de muchas ventanas en las casas donde se van a vestir. Nuestra opción, pese a que es algo que no solemos hacer, ha sido añadir a nuestro equipo de mañana un flash de estudio de 400 ws. No es demasiado pesado, y en caso de que realmente todo sea oscuro, nos va a dar la oportunidad de disponer de una fuente de luz potente y modelable para, sobre todo, poder hacer fotos a grupos de familiares y amigos en sus casas. Es un equipo que no acostumbramos a usar a menudo, por lo que requiere otra comprobación (¿sincroniza bien?, ¿la luz de modelado no se ha fundido?, ¿el disparador RF incorporado no da problemas?) No nos gusta llevar artillería pesada a las bodas: Es engorrosa y normalmente poco útil más allá del hecho de presumir de cacharritos... pero si hace falta, hace falta.

El paso final es preparar las bolsas para el equipo, distribuir los trastos y asegurarse de que no olvidamos nada. Preferimos hacerlo el día de antes para mañana poder volver a revisarlo. Cada uno de nosotros guardamos lo que vamos a usar en nuestra bolsa: La de la izquierda es la de Elías (una ThinkTank Retrospective 10) y la de la derecha la de Pilar (una Lowepro Stealth Reporter D300 AW) Muy similares en cuanto a volumen y uso, pero diferentes en cuanto a gustos personales. Usualmente tratamos de limitar el equipo que llevamos para que quepa en esas dos bolsas, sin embargo, mañana necesitaremos algo más para llevar los pies del flash grandote y a él mismo.

Y con todo listo, solo falta dejar pasar la tarde de la manera más tranquila posible, cenar ligero (no sea que algo nos siente mal y mañana nos pongamos malos) y acostarnos pronto para estar descansados que ¡va a ser un día duro e intenso!

Una última cosa, por muchas bodas a las que hayamos ido, cada día de antes seguimos estando hechos un manojo de nervios ¿Nuestro truco para relajarnos? Un par de películas o... ¡la tercera temporada de Misfits, que nos está esperando! Gracias por leer este ladrillo si habéis llegado hasta aquí y, en cuanto estén listas, os enseñaremos las fotos de mañana.